Santo Domingo.-El Partido Comunista del Trabajo advierte que constituye un serio peligro y podría comprometer a futuro la soberanía nacional de República Dominicana y otros países de la región, la participación de los presidentes en la llamada “Cumbre Escudo de Las Américas”, convocada por Estados Unidos para este 7 de marzo.
Montada sobre la cortina de humo de la narrativa contra el
narco tráfico, esa rimbombante convocatoria evidencia sus verdaderos propósitos
a juzgar por el contexto en que ella ocurre, la Estrategia de Seguridad
Nacional proclamada por el imperialismo norteamericano y especialmente los
eventos preparativos previos a este evento.
En efecto, los días 10 y 11 de febrero del presente año, 34
países de la región se reunieron convocados por el Comando Sur en lo que
llamaron “1ra conferencia de jefes de defensa del Hemisferio Occidental”, en la
cual Estados Unidos confesó su intención de asignar tareas a las Fuerzas
Armadas de países como República Dominicana, mucho más allá de la llamada
“lucha contra el narcotráfico”.
En aquella ocasión el portavoz del Estado Mayor Conjunto
norteamericano, Joseph Holstead, mediante comunicado oficial del Comando Sur
declaró que “los debates abordaron los desafíos comunes de seguridad regional,
como las organizaciones criminales transnacionales y el narco tráfico, así como
cuestiones más amplias que afectan la estabilidad en todo el hemisferio”.
Observamos que esas llamadas “cuestiones más amplias” fueron precisadas en la
intervención que en dicho evento hizo el secretario de Guerra Pete Hegseth,
quien llamó a que se “unan para disuadir a los malos actores que ya pueden
estar operando en la región o trabajando para invadirla”, en obvia referencia
hacia China.
La reunión del presidente norteamericano con Jefes de Estado
de la región este fin de semana, además de celebrarse claramente bajo el
paraguas de la vuelta a la doctrina Monroe, procura afianzar la narrativa yanki
con la cual buscan legitimar su nueva ofensiva contra los pueblos y países:
narco tráfico, control de la migración, acceso y control de los recursos
naturales de nuestros países, y su rivalidad con otras potencias por el control
de mercados y recursos estratégicos, son todo ello, supuestamente, partes de
una misma amenaza para EEUU.
Como se ha demostrado en el pasado, al suscribir esa política
aventurera desde una postura genuflexa hacia el gobierno norteamericano, los
presidentes de República Dominicana y demás países, colocan en un grave peligro
lo que queda de soberanía nacional. En ese sentido, el país debe mantenerse
vigilante y exigir al presidente de la República a su regreso de la citada
cumbre, la publicación íntegra de los compromisos que eventualmente haya
asumido.

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